'Papitour' concluye en Tenerife, después de dos años de gira de su espectacular trabajo discográfico con sus mejores éxitos. Todo un repaso de lujo a los treinta años que Miguel Bosé ha dedicado a la música.DAURA VERA ADEJE
Miguel Bosé fue Papito más que nunca. Resplandeció ante el público tinerfeño. Aunque se hizo esperar unos diez minutos, su entrada fue triunfal, como la de las grandes estrellas de Hollywood. La música dio paso a un Miguel Bosé que salió entre la sombra para ser el foco de todas las miradas y repartir toda su energía entre cada uno de los presentes. En su último concierto de la gira el artista siguió sorprendiendo, aun después de haber estado en dos ocasiones por Canarias, con Papitour, que engloba su último disco, Papito, y toda una vida dedicada a la música. Hizo su aparición como Amante bandido, haciendo que el público se desbocara y siguiera su danza hipnótica. A partir de su segundo tema, Sereno, demostró aún más su alma escénica, custodiado por los coros, formado por Mili Vizcaíno y Helen de Quiroga, quien le ha acompañado durante muchos años en sus giras. La canción más emblemática del concierto fue Nena, que sonó por duplicado y fue uno de los temas de cierre con una versión muy especial de Quiroga, sólo acompañada por el teclado, quien demostró sus grandes tablas sobre el escenario y despertó la admiración del público.Con Bambú, Bosé sedujo al público con un balanceo de chaqueta.
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